Endurecimiento ITV: ¿por qué odian los coches viejos?

endurecimiento ITVEstando en esa magnifica cola de las estaciones de la ITV, nos pusimos a dialogar un grupo de disidentes. Al estilo tertuliano, como el que cada día nos ofrecen los medios,  compartiendo las experiencias de nuestros viejos coches. Todos los auditados compartíamos una misma perspectiva: el endurecimiento ITV para los coches más viejos.

El odio acérrimo de la administración y sus secuaces hacia lo que consideran viejo, y su asimilación perversa al adjetivo “peligroso”.

La mayor parte de los que estaban allí no habían tenido un accidente por razón de la edad de su vehículo, seguramente alguno más bien por la propia. Entonces, ¿por qué se ponen tantas trabas a los vehículos de más edad?.

Éstas son las conclusiones de ese enconado debate, donde se describen cuáles son las variables que explican los accidentes y si el progresivo envejecimiento de nuestro parque móvil es fundamental o solo una escusa para vender coches.

Los conceptos estadísticos de correlación de las variables: dirección y fuerza, se emplean para desentrañar este misterio de la humanidad, y a efectos didácticos faltaría.


Cada año, millones de vehículos deben volver a realizar la inspección técnica de vehículos. El problema lo encontramos con los vehículos de más de 10 años, como pueda ser el mío y probablemente el tuyo, ya que dos de cada tres supera dicha edad. Al concluir el año 2016, se contabilizaron entorno a los 30.000.000 millones de vehículos en España, lo que nos da una cifra de 20.000.000 de clientes anuales cautivos por parte de las ITV. La edad media de los vehículos se establece en los 11 años, obviamente nuestros bolsillos se han resentido por causa de la crisis.

La cuestión es ¿estamos realizando los controles con la misma periodicidad de nuestros vecinos europeos?.

Según la revista de la DGT, España es la más restrictiva con los vehículos más viejos, de más de 10 años vamos. En los países de nuestro entorno, las ITV de estos vehículos se realiza cada 2 años. Sin lugar a dudas, somos pioneros en la seguridad vial. Pero está justificada, ¿esa intensidad inspectora?. Los datos de siniestrabilidad al volante han repuntado, especialmente en el último año,  y Gregorio Serrano, director de la DGT los achaca de forma directa a ese factor:

“conducimos coches más antiguos y peor mantenidos. Casi 14 años de media tenían los vehículos donde viajaban los fallecidos este año”. En concreto, señalaba que “los turismos en los que viajaban los fallecidos tienen una edad media de 13,6 años; 11,1 las furgonetas; y 9,5 las motos”.

Existe una correlación entre ambas variables: edad del vehículo y accidentes. La edad, incide en la capacidad de un vehículo para hacer frente a una situación de riesgo. Por ese motivo se deben realizar las inspecciones periódicas, para asegurar la respuesta de un vehículo. La dirección de la correlación “edad y accidentes”, es por tanto la misma: si la edad repunta los accidentes lo harán. Sin embargo, hemos de contemplar la fuerza de la correlación puesto que no solo la ITV ayuda a reducirla, sino que además hay otras variables que también inciden en el número de accidentes.

  • Han aumentado los desplazamientos en vehículo entre un 5% y un 6%. Esta variable, el número de desplazamientos empuja en la misma dirección y con mayor fuerza a la siniestralidad que la propia edad del vehículo.
  • El mantenimiento de las carreteras se ha desplomado casi un 60% en siete años. Según un informe de la Asociación Española de la Carretera (AEC), el caso es tan grabe que si no se actúa inmediatamente, en 2020 deberemos reconstruir la red viaria. El factor inversión en mantenimiento también apunta en la misma dirección y con mayor fuerza puesto que el deterioro es sumativo.
  • Otras causas serían por este orden: Las distracciones, la velocidad y el alcohol. Indudablemente, la fuerza de estas principales causas de accidentes, explica la mayor parte de la siniestrabilidad.

Tenemos claro que incidiendo en cualquiera de estos factores, reduciremos el número de accidentes puesto que todos ellos apuntan en la “misma dirección”. Ahora bien, “la fuerza o intensidad de la correlación” no es la misma en cada uno de ellos. Las soluciones por tanto, no pueden trabajar sobre una de las variables sino deben realizarlo conjuntamente. El problema lo tenemos en la nula capacidad para invertir en políticas.

  • Para reducir los desplazamientos en vehículos se pueden tomar medidas que afecten al transporte público: relativas a la intensidad y número de dispositivos, o bien al coste de los servicios.
  • El mantenimiento de las vías se puede mejorar, simplemente destinando un mayor gasto a estas partidas.
  • Se puede trabajar sobre las distracciones, la velocidad y el alcohol, por medio de la formación, o las campañas publicitarias.

Todo lo anterior tiene un coste para las arcas públicas, que deben “financiar” estas políticas para reducir el número de accidentes. Fácil de decir, pero con nuestro déficit y la intervención de nuestras cuentas, difícil de hacer. Por ello, desde la dirección de la DGT, se apuntaba hacia dónde habían de centrarse los esfuerzos:

“Incentivar el cambio de vehículo. Desde el Gobierno hay que ayudar a la renovación del parque automovilístico”.

Se plantea en consecuencia, una línea de intervención concentrada en la renovación del parque móvil, incentivando el cambio. De facto, el Proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2017 destina 66,6 millones de euros destinados a fomentar la compra de vehículos. En realidad, es calderilla comparado con los costes de mantenimiento de nuestras carreteras. Por suerte, desde presidencia se ha anunciado un Plan de Inversión Extraordinaria en Carreteras con una inversión de 5.000 millones de euros.  ¿De dónde saldrá ese dinero? Se aportará por parte de capital privado y del Banco Europeo de Inversiones: “miedo en el cuerpo de escuchar las fuentes”.

La diferencia proporcional de estas partidas presupuestarias, nos muestra la fuerza de la correlación de estas dos variables con los accidentes. El aumento del envejecimiento del parque móvil tiene una incidencia inferior al deterioro sufrido por nuestras carreteras.

No obstante, para los conductores de los 20.000.000 de vehículos de más de 10 años que anualmente deben pasar esta ITV, entre los que me incluyo, sí hay una diferencia sustancial. Además de tener que pagar todas estas medidas, han de tener un coche de más de 10 años. Se lo aseguro, no se conservan estos coches por “esnobismo”, ni por “tendencia”. Por tanto, debemos hacérselo sencillo a estos “pagarines”. Más aún, cuando está demostrado que el envejecimiento progresivo del parque móvil no es la principal fuerza de correlación. Y sin embargo cada vez será más difícil para nosotros con el consabido endurecimiento ITV. La nueva normativa sobre Inspecciones Técnicas de Vehículos (ITV), permitirá contar con una inspección más exigente: sistemas anticontaminación y prueba específica sobre la centralita del vehículo. Al final lo conseguirán, tener un vehículo de más de 10 años no supondrá ninguna ventaja.

Yo me pregunto: ¿qué es mejor incentivar el ahorro de las familias que ha caído a mínimos de 18 años o contentar al sector del automóvil?.

Y aquí sigo, en la ITV, lo sé no pedí cita previa, ni yo ni el 80% de los vehículos. Más de tres horas para pasarla y resulta que la luz trasera, que comprobé antes de salir, está fundida. Algo habrá tenido que ver encender y apagar el coche 25 veces, en fín falta grave. Tocará volver pagar 20 € más y lo peor revivir el trauma de la ITV anual. Lo he comprobado en el manual de procedimiento de la ITV, como solo tengo una luz de marcha atrás y no funciona “me han declarado culpable”. Que se le va a hacer, al menos esta “infame procesión” me ha servido para escribir unas líneas.

LUZ TRASERA

 

 

Rebajar el IRPF ¿por encima de nuestras posibilidades?

REBAJA IRPF

Utilizar los impuestos es una medida que el ciudadano percibe de forma inmediata. Rebajar el IRPF viene a ser como un “descuento” irresistible. Tal como ocurre con las empresas, tiene un efecto directo sobre las ventas que aumentarán con total seguridad, el contribuyente dispone de mayores ingresos. Y al igual que en las sociedades mercantiles, implica un coste asociado como es la disminución del precio de venta, se reduce la presión fiscal.

La cuestión es, ¿el incremento en el número de ventas es suficiente como para sostener la disminución del precio?. En resumen queremos saber si rebajar el IRPF nos va a salir a cuenta.

Ahí, es donde un economista se la juega. Obviamente, nuestro “Ministerio” tiene más que capacitadas mentes. Han reflexionado que si aplicas esa “rebaja” a las rentas más bajas, además de percibirse como “más igualitario”, tendrá un menor coste. Si sumamos a estas ventajas, que el destino de este incentivo no será el ahorro, por lo apretado del cinturón, sino que fluirá de nuevo hacia el mercado, es “un suma y sigue”.

Ahora bien, debemos leer la letra pequeña. Según parece no se trata de modificar el tipo impositivo del tramo inferior, ciertamente con ese planteamiento se afectaría a todas las rentas, porque eso señores es “mucha pasta”. Su intención es introducir una combinación de reducciones y deducciones, así solo afectará a quienes cumplan los requisitos. Eso explica porque se estima que la medida tendrá un impacto de solo 2.000 millones de euros.

Esta cantidad anunciada a “bombo y platillo” es calderilla, con más efectos políticos que reales sobre la economía. No obstante, debemos sustentar esta afirmación, barajando en primer lugar el peso de dicha medida con los ingresos tributarios.

  • La recaudación proyectada para el año 2017 en concepto de Impuesto sobre la renta asciende a 78.000 millones de euros. Por tanto, la rebaja de 2.000 millones sobre el IRPF supone una reducción de apenas el 2,5% sobre el total recaudado.
  • Los ingresos tributarios totales para 2017 (IRPF, IS, IVA e Impuestos Especiales) suponen en torno a los 189.000 millones, dejando la anunciada reducción en contraste con la recaudación de impuestos a un mísero 1,05 %.
INGRESOS TRIBUTARIOS
Proyecto Presupuestos Generales del Estado 2017

Yo me pregunto, ¿realmente el ciudadano percibe después de un periodo recaudatorio que podemos calificar como “predatorio” una rebaja en el IRPF tan escasa?.

Afirmo que ha sido predatorio porque en una etapa de contracción de la economía doméstica como consecuencia de la crisis, lejos de servir al propósito de liberar recursos, ha tenido un sentido inverso. Si observamos la evolución de la recaudación a partir del año 2009, se hace evidente como ha ido aumentando hasta alcanzar cifras comparables al periodo de 2006 anterior a la crisis. Si empleamos la demagogia podríamos aventurarnos a afirmar, que por “fin hemos salido de la crisis, ya recaudamos lo mismo”. Pero no es así, de una tasa de paro del 8% en 2006 hemos pasado a una del 18% y el número de empresas se ha reducido en aproximadamente un 5% respecto del mismo periodo. Fuera del baile de cifras, es evidente que se recauda los mismo con muchos menos trabajadores y empresas para cotizar, por tanto vivimos con una mayor presión fiscal.

EVOLUCIÓN RECAUDACION IMPOSITIVA

La administración no es enemigo de los ciudadanos: sus clientes. Si aumenta la presión lo hace porque no tiene otra alternativa, no va a tirar piedras sobre su tejado.

Nos falta introducir los elementos perturbadores, algo que explique porqué se nos “perjudica”. Podemos resumirlos en dos: los intereses de la deuda y el gasto en pensiones.

La deuda, aquello de que “vivimos por encima de nuestras posibilidades y ahora hay que pagar la cuenta”. En realidad, no estamos pagando la cuenta puesto que no podríamos, supondría tener que vivir del aire “todos” empresas y trabajadores durante un año completo. No, pagar la cuenta es otra historia, lo que afrontamos año tras año en nuestro presupuesto son los intereses de ésta. En 2008 suponía 16.000 millones, en 2017 está prevista que sea el doble alcanzando el 10% de lo que se recauda.

El gasto en pensiones está en una senda de crecimiento continuo, para el año 2017 está previsto que aumente en 4.200 millones.  Lo que viene a ser el 40 % del total del gasto del presupuesto consolidado. Las previsiones para el futuro por nuestra pirámide poblacional, nos hacen ser más que pesimistas en la evolución de esta partida.

Vamos a reunir todos estos elementos:

  • Una recaudación impositiva comparable al periodo previo a la crisis con un porcentaje considerablemente inferior de sujetos tributarios.
  • Unos intereses de la deuda y un gasto en pensiones que retraen recursos “muy valiosos” para el sistema, concretamente el 50%.

En esa delgada línea roja, en ese escaso margen en el que se mueve el poder decisorio del ejecutivo, se plantea rebajar el IRPF, más efectivista que efectiva.  Ojalá, pudíeramos permitírnosla, pero ésto estimadas señorías “es maquillar una realidad y un futuro que para nuestros hijos será devastador”. La miopía del votante que puede percibir esta medida como de recuperación, no es nada comparable con la suya de “quemar las naves”. Vendrán otros detrás de ustedes, pero “intuímos” que no podrán arreglarlo.

Digamos la verdad, “ustedes los representantes” se equivocaron “antes” cuando tenían margen. Ahora, que no lo “tienen, ni lo tendrán” pagamos y pagaremos “todos nosotros: los trabajadores y empresarios”.

Queremos estabilidad en el sistema, no más regulaciones, ni medidas improvisadas a partir de los sondeos de opinión. No es necesario que justifiquen sus asientos, porque con tantas normas es muy difícil incluirnos a todos en la legalidad.

Tienen que estar a la altura y “planificar” para el medio plazo, de otra forma sus medidas suenan a tapar agujeros de un barco que zozobra. Rebajar el IRPF sí por favor, el tramo inferior ese que nos afecta a todos los mortales. Pero cuando se pueda, no en un periodo de elevada incertidumbre, no sea que después vengan a decirnos que bajamos que los impuestos por “encima de nuestras posibilidades”.

 

Taxi contra Uber: el lobby mediático

La guerra del taxi
La guerra del taxi

Encuentro que se está produciendo una presión sin igual contra el sector de los taxistas. El problema se encuentra en el enfrentamiento del taxi contra Uber. Hoy, quiero explicar como sutilmente se entremezclan conceptos y estudios para apuntar en la misma dirección, la demonización del sector del taxi. Para ello, voy a analizar algo que está en boca de todos la idea de que” taxistas (o estibadores) forman parte de un monopolio”.

¿Cuál es el origen de la opinión pública negativa frente al sector del taxi?. Los medios de comunicación respaldados por estudios de reputadas fuentes. ¿Quién ganará la batalla del taxi contra Uber?

Los medios de comunicación no entienden algunos conceptos o los utilizan para sus propios intereses, por ello con afán formativo vamos a profundizar en  cuál es la diferencia entre un monopolio, oligopolio y competencia monopolística.
Para poder distinguir cada uno estos conceptos, que hacen referencia al poder de los proveedores de un determinado mercado, debemos entender previamente a qué se refieren cada uno de ellos.

  • Monopolio: se caracteriza por existir un único productor que tiene la exclusiva sobre un producto o servicio.
  • Oligopolio: es un mercado en el que hay pocas empresas que ofrezcan un producto o servicio.
  • Competencia monopolista: al igual que en el oligopolio, un “puñado” de empresas se reparte el pastel del mercado, pero su producto es diferenciable, en definitiva no es el mismo.

Tenemos relativamente claro el resultado para los clientes, tanto el monopolio como el oligopolio, como la competencia monopolista, restringen y perjudican tanto a su capacidad de elección como a su “bolsillo”. ¿Pero es realmente el sector del taxi un monopolio?.Lo que vamos a tratar en este artículo, es representar estos conceptos por medio de la polémica batalla entre “Uber” y los taxistas.

Para empezar, no podemos hablar de monopolio, porque no hay poder de decisión, ni control sobre el precio, puesto que las tarifas del taxi se fijan por los Ayuntamientos. Tampoco de oligopolio, por cuanto que el número de oferentes y su fragmentación es muy elevado, comparado con el sector eléctrico o el bancario. Ni sería conveniente afirmar que se trata de competencia monopolista, porque el servicio ofrecido es muy similar, no hay diferencias significativas.

Entonces, ¿ante qué estamos? Sencillamente, estamos ante un mercado regulado porque está catalogado como “ SERVICIO PÚBLICO”, retengamos este concepto en nuestra mente.

¿Por qué se trata de monopolio al sector del Taxi?

Estamos ante un choque de trenes, una guerra comercial del taxi contra UBER, en el que se combina: una mala regulación de origen, un vacío legal y poderosos intereses. Uno de los argumentos que justifica la “en teoría” posición dominante de los taxistas, es que las licencias  se han revalorizado extraordinariamente, lo que supone una barrera de entrada al sector. A mi no me resulta tan extraño, son empresas con un número de clientes potenciales conocido de antemano, y si alguien quiere comprarlas deberá adquirirlas a su precio de mercado, nada nuevo en el horizonte.

Para apuntalar esta idea de privilegio de los taxistas, la CNMV nos ilustra con un gráfico en el que nos compara la evolución del Ibex-35 con la del precio de las licencias en el mercado secundario. Claro, el dato es revelador las licencias desde el año 2001 hasta 2016 han incrementado 3,5 veces su valor. En resumen, que ha crecido a un 9,02% en tasa anual compuesta.

VALOR DE LA LICENCIA

De base, estamos comparando cosas diferentes, un mercado “regulado”, con otro que se “supone” de “libre competencia”. Y para colmo, estamos contrastando datos de nuestras mayores 35 empresas, compuestas por las energéticas, bancarias, etc (conocidas como “ “blue chips”), con un sector fragmentado de pequeñas empresas y autónomos, “de locos”. Es un estudio en mi opinión sesgado.

Como economista a quien también le gusta jugar con las cifras, podría permitirme realizar un ejercicio similar.

Aunque “Uber” no cotiza en bolsa, sí disponemos de su valor de mercado. Cuando se fundó en Estados Unidos en el año 2009, tenía una valoración de entorno a los 2.000 millones de euros. A día de hoy, estimando “por lo bajo” su valor de mercado se situaría entorno a los 50.000 millones, 25 veces superior. La tasa de crecimiento anual compuesta sería de un 49%. Si lo contrastamos con la evolución del precio de la licencia del taxi en el mercado secundario, con tasas del 9 % y con un valor del mercado 3,5 veces superior, todavía destacaría más el crecimiento de Uber.

Con estas cifras, los “economistas” nos podemos plantear ciertas dudas, sobre quien opera con ventaja y quien lo hace desde una posición desfavorable en este mercado. Pero no lo hacemos, porque somos “responsables” de nuestros actos, jamás se nos ocurriría mezclar “churras con merinas” y mucho menos posicionarnos en el conflicto del taxi contra Uber. No encuentro demasiado acertado, esta comparativa de la evolución de una licencia de taxi frente al IBEX 35, en ocasiones estas actuaciones significan un excesivo interés frente a unos. En otras, como vimos en el sector editorial pueden parecer respaldadas por un despertado e inusitado afán recaudatorio, como analizamos en el artículo dedicado a las editoriales de libros de texto.

Recordar por último que las plusvalías por la venta de licencias de Taxi tributan fiscalmente en España desde el año 2015. ¿Dónde tributa la plusvalía de “Uber“?.

Cuenta corriente bloqueada: quiero llorar

cuenta corriente bloqueada
cuenta corriente bloqueada

Los bancos, están pidiendo a todos sus clientes información personal sobre el origen de sus ingresos, de forma que si no se aporta la documentación requerida se encontrarán con su cuenta corriente bloqueada.

Yo me pregunto, ¿se puede vivir sin cuenta corriente?.

  • La primera restricción que encontramos viene impuesta por el límite de pagos en efectivo. Está establecido en 2.500 €, lo cual hace que los bancos sean socios indispensables siempre que el tráfico mercantil esté por encima de estas cantidades. El propósito es reducir dicho límite hasta los 1.000 €, con lo que la práctica totalidad de la población se verá obligada a mantener una relación de forma obligatoria con las entidades de crédito. Ninguna empresa que pague sueldos por encima de dicho límite podría hacerlo en metálico.
  • La segunda, viene por la imposibilidad de acceder a determinados servicios, como pueda ser el alquiler de un vehículo, realizar compras online o disponer de un teléfono móvil. Por no hablar de los inconvenientes de hacer frente a los numerosos pagos que tenemos domiciliados todas las familias sin excepción: luz, agua, gas, IBI, IVTM, material escolar y un largo etcétera.

Definitivamente no, no es posible vivir sin una cuenta corriente y cada día será mucho más difícil. A la administración tampoco le interesa y colabora a su desaparición, no solo con la consabida restricción al pago en efectivo, sino también con la fragmentación de pagos a la que nos obligan desde las diversas administraciones locales, autonómica y central.

Lejos de contentarse con pescar en el fondo del mar, ha elegido a los bancos y los ha nombrado inspectores fiscales, vamos que ha privatizado parcialmente sus funciones.

En nombre de la Ley 10/2010, de 28 de abril, de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo, las entidades de crédito están obligadas a obtener ” información sobre el propósito e índole prevista de la relación de negocios. En particular, los sujetos obligados recabarán de sus clientes información a fin de conocer la naturaleza de su actividad profesional o empresarial y adoptarán medidas dirigidas a comprobar razonablemente la veracidad de dicha información.”

Tal cual, se lee, no hace falta ser juristas ni expertos en derecho, en tu banco te pueden legalmente preguntar: ¿tu majo, de dónde has sacado esa pasta?. A lo cual puedes responder inocentemente: “me lo ha dado mi madre, es la paga semanal”. “Pues que venga tu madre a ingresarlo, y de paso le dices a tu madre que tiene que declararlo porque es un donación y debe declararla, aunque esté exenta no hay mínimos angelito”.

Tal vez al angelito, se le “hinchen” pensando que le están tomando el pelo y decida ingresarlo por el cajero. Probablemente, con el paso del tiempo le llegue un mensaje del propio cajero, o bien un email o un sms “Atención: evite el bloqueo de su cuenta enviándonos su documentación”. Puede tener toda la pinta de ser un “tocomocho”, deporte nacional, pero no es así.

Si no das a los bancos lo que quieren te chantajean, tal como el virus “Wanacry” te bloquea la cuenta hasta que accedes a sus demandas, que son:

  • Copia de DNI
  • Declaración de Actividad Económica
  • Nómina o documento justificante de ingresos.

Como no tienes alternativa, porque la cuenta corriente es un bien de primera necesidad, accederás a sus demandas o te enfrentará al reto de vivir con tu cuenta corriente bloqueada: el limbo.

Aquellos que vivimos de nuestra nómina, no sufrimos estas humillaciones en nuestras carnes, tampoco aquellos más pudientes que tienen dinero fraudulento, siempre tendrán métodos para justificar su origen. A quien deja fuera del sistema es al “estamento” más bajo. Así por ejemplo, jamás una prostituta o alguien que recogiera chatarra y cartón podría tener una cuenta corriente, por no hablar de los “explotados”. No es cuestión de llevarlo al extremo, simplemente o tienes una nómina o una actividad reconocida, sino tu cuenta corriente es ilegal.

¿Qué sucederá en el futuro?. Aunque no soy adivino, es del todo previsible. Los parias, se verán expulsados del sistema económico. Con la cuenta corriente bloqueada, no hay domiciliaciones ni pagos con tarjeta, la única alternativa si solo existe mediación bancaria será el mercado negro o la mendicidad. Ellos, los olvidados los que ni siquiera participan de las bajadas de esos tramos minoritarios del IRPF.

Por tanto, si hay que legislar se debe realizar pensando en todos, también en los que no votan. Además, de lo hiriente que resulta para cualquier demócrata reconocer la privatización de las labores encomendadas a la Agencia Tributaria, ¿hasta dónde vamos a llegar?.

Evasión fiscal en el fútbol: dinero negro, mentiras y cintas de vídeo.

FUTBOLFRAUDEEstán comenzando a brotar numerosos casos de evasión fiscal en el fútbol. Al parecer la infatigable Agencia Tributaria, sin distinción de colores, los tiene en su punto de mira. Algunos se escandalizan, pero otros acudirán en masa a la puerta de los juzgados a jalear a sus campeones: “¿Es que nunca has pagado nada con dinero negro?” o ¿“no lo hacen los políticos a manos llenas”?, sin duda nos cuestionarán.

Según el CIS, el fútbol nos interesa a la mitad de los Españoles, sin discriminar entre obreros o ejecutivos, es “transversal”. Ahora bien, lo que no es tan democrático es el fraude.

Se estima que en España, entre IRPF y sociedades, el “B” representa el 17 % de lo que somos capaces de producir en un año entre todos, unos 180.000 millones de euros (datos de 2017). Todos robamos, esa es la conclusión, y sin embargo no es así. Nosotros lo asalariados no lo hacemos, las retribuciones que percibimos están sujetas a un riguroso control, no podemos escapar. La evasión tiene su origen en las rentas que provienen de intereses, dividendos, arrendamientos y en parte de los castigados autónomos. Bajo este prisma, tiene poco sentido que un asalariado vaya al juzgado a respaldar cualquier tipo de fraude, por muy supuesto que sea.

La defensa del ídolo es incuestionable, y ciegamente muchos de los forofos apoyarán sus actos de forma incondicional.

Ahora bien, los presidentes de las federaciones y sus allegados son harina de otro costal, no tienen el respaldo de la afición. Aunque indudablemente disponen de medios para su propia defensa, no podrán sostener su imagen pública indefinidamente. Se avecinan tiempos difíciles para el deporte nacional. La administración no puede permitir esa desigualdad, permitir esas ingentes cantidades de dinero circulando por unas pocas manos acabará por manchar el fútbol y reducirá un deporte a negocio. Demasiados incentivos, excesivas tentaciones y poca cautela.