Rebajar el IRPF ¿por encima de nuestras posibilidades?

REBAJA IRPF

Utilizar los impuestos es una medida que el ciudadano percibe de forma inmediata. Rebajar el IRPF viene a ser como un «descuento» irresistible. Tal como ocurre con las empresas, tiene un efecto directo sobre las ventas que aumentarán con total seguridad, el contribuyente dispone de mayores ingresos. Y al igual que en las sociedades mercantiles, implica un coste asociado como es la disminución del precio de venta, se reduce la presión fiscal.

La cuestión es, ¿el incremento en el número de ventas es suficiente como para sostener la disminución del precio?. En resumen queremos saber si rebajar el IRPF nos va a salir a cuenta.

Ahí, es donde un economista se la juega. Obviamente, nuestro «Ministerio» tiene más que capacitadas mentes. Han reflexionado que si aplicas esa «rebaja» a las rentas más bajas, además de percibirse como «más igualitario», tendrá un menor coste. Si sumamos a estas ventajas, que el destino de este incentivo no será el ahorro, por lo apretado del cinturón, sino que fluirá de nuevo hacia el mercado, es «un suma y sigue».

Ahora bien, debemos leer la letra pequeña. Según parece no se trata de modificar el tipo impositivo del tramo inferior, ciertamente con ese planteamiento se afectaría a todas las rentas, porque eso señores es «mucha pasta». Su intención es introducir una combinación de reducciones y deducciones, así solo afectará a quienes cumplan los requisitos. Eso explica porque se estima que la medida tendrá un impacto de solo 2.000 millones de euros.

Esta cantidad anunciada a «bombo y platillo» es calderilla, con más efectos políticos que reales sobre la economía. No obstante, debemos sustentar esta afirmación, barajando en primer lugar el peso de dicha medida con los ingresos tributarios.

  • La recaudación proyectada para el año 2017 en concepto de Impuesto sobre la renta asciende a 78.000 millones de euros. Por tanto, la rebaja de 2.000 millones sobre el IRPF supone una reducción de apenas el 2,5% sobre el total recaudado.
  • Los ingresos tributarios totales para 2017 (IRPF, IS, IVA e Impuestos Especiales) suponen en torno a los 189.000 millones, dejando la anunciada reducción en contraste con la recaudación de impuestos a un mísero 1,05 %.
INGRESOS TRIBUTARIOS
Proyecto Presupuestos Generales del Estado 2017

Yo me pregunto, ¿realmente el ciudadano percibe después de un periodo recaudatorio que podemos calificar como «predatorio» una rebaja en el IRPF tan escasa?.

Afirmo que ha sido predatorio porque en una etapa de contracción de la economía doméstica como consecuencia de la crisis, lejos de servir al propósito de liberar recursos, ha tenido un sentido inverso. Si observamos la evolución de la recaudación a partir del año 2009, se hace evidente como ha ido aumentando hasta alcanzar cifras comparables al periodo de 2006 anterior a la crisis. Si empleamos la demagogia podríamos aventurarnos a afirmar, que por «fin hemos salido de la crisis, ya recaudamos lo mismo». Pero no es así, de una tasa de paro del 8% en 2006 hemos pasado a una del 18% y el número de empresas se ha reducido en aproximadamente un 5% respecto del mismo periodo. Fuera del baile de cifras, es evidente que se recauda los mismo con muchos menos trabajadores y empresas para cotizar, por tanto vivimos con una mayor presión fiscal.

EVOLUCIÓN RECAUDACION IMPOSITIVA

La administración no es enemigo de los ciudadanos: sus clientes. Si aumenta la presión lo hace porque no tiene otra alternativa, no va a tirar piedras sobre su tejado.

Nos falta introducir los elementos perturbadores, algo que explique porqué se nos «perjudica». Podemos resumirlos en dos: los intereses de la deuda y el gasto en pensiones.

La deuda, aquello de que «vivimos por encima de nuestras posibilidades y ahora hay que pagar la cuenta». En realidad, no estamos pagando la cuenta puesto que no podríamos, supondría tener que vivir del aire «todos» empresas y trabajadores durante un año completo. No, pagar la cuenta es otra historia, lo que afrontamos año tras año en nuestro presupuesto son los intereses de ésta. En 2008 suponía 16.000 millones, en 2017 está prevista que sea el doble alcanzando el 10% de lo que se recauda.

El gasto en pensiones está en una senda de crecimiento continuo, para el año 2017 está previsto que aumente en 4.200 millones.  Lo que viene a ser el 40 % del total del gasto del presupuesto consolidado. Las previsiones para el futuro por nuestra pirámide poblacional, nos hacen ser más que pesimistas en la evolución de esta partida.

Vamos a reunir todos estos elementos:

  • Una recaudación impositiva comparable al periodo previo a la crisis con un porcentaje considerablemente inferior de sujetos tributarios.
  • Unos intereses de la deuda y un gasto en pensiones que retraen recursos «muy valiosos» para el sistema, concretamente el 50%.

En esa delgada línea roja, en ese escaso margen en el que se mueve el poder decisorio del ejecutivo, se plantea rebajar el IRPF, más efectivista que efectiva.  Ojalá, pudíeramos permitírnosla, pero ésto estimadas señorías «es maquillar una realidad y un futuro que para nuestros hijos será devastador». La miopía del votante que puede percibir esta medida como de recuperación, no es nada comparable con la suya de «quemar las naves». Vendrán otros detrás de ustedes, pero «intuímos» que no podrán arreglarlo.

Digamos la verdad, «ustedes los representantes» se equivocaron «antes» cuando tenían margen. Ahora, que no lo «tienen, ni lo tendrán» pagamos y pagaremos «todos nosotros: los trabajadores y empresarios».

Queremos estabilidad en el sistema, no más regulaciones, ni medidas improvisadas a partir de los sondeos de opinión. No es necesario que justifiquen sus asientos, porque con tantas normas es muy difícil incluirnos a todos en la legalidad.

Tienen que estar a la altura y «planificar» para el medio plazo, de otra forma sus medidas suenan a tapar agujeros de un barco que zozobra. Rebajar el IRPF sí por favor, el tramo inferior ese que nos afecta a todos los mortales. Pero cuando se pueda, no en un periodo de elevada incertidumbre, no sea que después vengan a decirnos que bajamos que los impuestos por «encima de nuestras posibilidades».

 

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